Hadijatou Mani

Hadijatou Hija de esclavos, fue vendida a los 12 años a El Hadj Souleymane Naroua –un terrateniente local- por la cantidad de 320 €. Durante el primer año realizaba tareas domésticas y trabajaba en el campo, lugar donde fue violada por primera vez por Naroua a los 13 años. Desde entonces se convirtió también en su esclava sexual y comenzó a recibir palizas diarias por su desobediencia. Durante los 9 años que duró su condición de esclava, tuvo tres hijos con su “amo”, de los cuales han sobrevivido dos, que actualmente viven con éste.

Naroua, ante las presiones de las ONG’s la liberó, aunque exigiendo mantenerla como quinta esposa. La quinta esposa no está reconocida legalmente; los “amos” llaman así a las esclavas liberadas que están bajo su dominio. Ella se negó y los tribunales le dieron la razón, ya que nunca hubo consentimiento de las relaciones por su parte, ni ceremonia religiosa ni dote. Naroua entonces acudió a un tribunal superior que dictaminó, amparándose en la tradición, que una exesclava está casada de hecho con su amo, aunque después sea liberada.

Mientras tanto Hadijatou, ya liberada, se casó libremente con el hombre al que quería. Naroua la denunció por bígama, ganó el caso y Mani, su marido y su hermano fueron encarcelados y tuvieron que pagar una multa. Éstos recurrieron la sentencia y dos meses después fueron puestos en libertad. Tras salir de la cárcel, Hadijatou, con una fuerza poco habitual en su sociedad, pidió continuar con la lucha y denunciar al Estado, a su antiguo amo y reclamar la custodia de sus dos hijos.
Su caso fue visto por diferentes tribunales, algunos de los cuales fallaron a su favor, amparándose en la ley constitucional, mientras que otros, emitieron sentencias contrarias a los intereses de Hadijatou, amparándose en la tradición.

Finalmente, la sentencia dictada el 27 de octubre de 2008 por el ECOWAS (Comunidad Económica de los Estados Africanos Occidentales), condenó al estado de Níger por no haber cumplido con sus obligaciones como defensor de una de sus ciudadanas ante una práctica ilegal, la esclavitud. Así el estado fue obligado a recompensarla con 19.000 dólares por los perjuicios causados.

En estos momentos Hadijatou Mani sigue luchando para recuperar a sus dos hijos que todavía viven con su antiguo amo, sentencia que llegará pronto. Al mismo tiempo persigue que se haga efectiva la sentencia que dicta prisión para su ex-amo.

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