La colaboración de Médicos Sin Fronteras

Cuando fuimos a Niger en mayo del 2009, Hadijatou estaba enferma. No sabíamos que padecía. Ella tampoco. Nadie de allí. Los efectos eran un cansancio extremo, la perdida de peso y unas heridas externas grandes y oscuras alrededor del cuello, que ella se cubría. Aunque le propusimos esperar el rodaje a que mejorara, ella dijo que quería seguir adelante. Cada día era una incógnita. No sabíamos si podríamos grabar. Todo iba en función de su salud. Pero no nos falló nunca: era una muestra más de su fortaleza y fuerte voluntad. Tan frágil por fuera, y tan dura por dentro!

Cuando llegábamos, el primer contacto era siempre para informarnos de como estaba. No quería saber nada de medicamentos. Se estaba tratando con remedios tradicionales que consistían en unos ungüentos que le ponía encima de las heridas un xamán de la zona. A nosotras nos parecía poco higiénico y le proponíamos soluciones a través de la medicina. Lo máximo que conseguimos fue que se tomara cada dia una aspirina. Solo las recibía de manos de Lala o mías. Una muestra de confianza absoluta por su parte y de temeridad por la nuestra. Nos dimos cuenta más tarde, cuando amigos profesionales de la medicina nos dijeron que no se debe administrar ni una aspirina sin saber nada del paciente, porque las consecuéncias pueden ser nefastas. Ahora sabemos que no lo volveremos a hacer. Lamentamos nuestra falta de prudencia, por desconocimiento. Somos víctimas de la cultura de la automedicación. Pero por suerte a Hadiiatou le funcionó. Cada día nos esperaba contenta para que le diéramos la pastilla efervescente mágica que la hacía sentir mejor.

Nunca dejamos de insistir en que se pusiera en manos de un médico: hasta la propusimos de venir con nosotras a Niamey para ver a un médico. Al final, cuando la relación era más estrecha, le dijimos de venir a Barcelona con nosotras. La respuesta era siempre negativa. Los Dioses ya la ayudarían.

Nosotras tampoco nos rendimos. De vuenta a casa contactamos con Jaume Ollé, médico especialista en medicina tropical, que ha estado destinado en distintos países del continente, y amigo personal de Lala, porque con las fotografías y nuestras explicaciones hiciera un diagnóstico. Evidentemente nos dijo que era muy difícil hacerlo así, però hizo una evaluación que dejaba la puerta abierta a distintos procesos infecciosos. En cualquier caso, la respuesta era que hacía falta una exploración por parte de un facultativo y probablemente con antibióticos se podría producir una mejora.

Mientras estábamos en Níger, nos encontramos en unas cuantas ocasiones con una unidad de Médicos Sin Fronteras, que estaba haciendo actuaciones por la zona. Por esto, con las indicaciones de Jaume Ollé, nos pusimos en contacto con ellos. Los médicos de Sin fFronteras eran un equipo de pediatria que estaba la ciudad de Konni, cerca de donde vivía Hadijatou. Siempre muy dispuestos a ayudar, nos decían que ellos tenían unos protocolos a seguir y que no hacían visitas personalizadas. Lo entendimos. Era una cuestión de solidaridad transversal. No podían beneficiar a una persona en detrimento de toda una comunidad que mientras se desplazaban, estaría desatendida. No formaba parte de sus programas de actuación.

Aun así, con nuestra insistencia, y la buena voluntad de las personas que forman parte de la organización (que por el simple hecho de formar parte de esta organización tienen un plus de sensibilidad), lo conseguimos. Un médico de Níger de Médicos Sin Fronteras se desplazó al pueblo de Hadijatou. Le dijo que iba de part de Lala y mía, para que no fuera reticente a la vista. La evaluaron y la convencieron de tomar una medicación que la curó.

Nunca estaremos lo suficiente agradecidas a Médicos Sin Fronteras por confiar con nosotras, darnos apoyo y salirse un poco del camino para atender a Hadijatou. Suponemos que ella también. Se lo pediremos cuando la volvamos a ver. Seguramente ella todavía cree que con los ungüentos y la buena voluntad de los Dioses, se habría curado. Nadie lo sabe.Lo que sí que sabemos es que la intervención de MSF fue decisiva para que en poco tiempo Hadijatou estuviera bien. Una llamada de la ONG Timidria nos lo confirmó.

Es esta una historia que nada tiene a ver con el documental? Que no salga en la pantalla no significa que no forme parte de ella. Es lo que tiene trabajar con este tipo de proyectos. Las gratificaciones van mucho más allá de la obra audiovisual. Y no se pueden cuantificar de otra manera que con emoción.

Rosa Cornet

A %d blogueros les gusta esto: